martes, 14 de mayo de 2019

Juan Bautista Confalonieri y la mujer española



1572. Civitatis Orbis Terrarum, Historische, Franz Hogenberg, editado por Georg Braun,  Museum de Frankfurt (detalle)


Esto escribió Juan Bautista Confalonieri, sacerdote italiano que viajó a España entre 1592 y 1597, sobre la mujer española:

«Son de tez blanca, y casi todas con ojos negros, tanto, que si alguna los tiene claros se la considera como algo extraño. Son muy animadas, por la gran libertad de que disfrutan, andando por las calles de noche y de día como caballos corredores; hablan  bien y son prontas en la réplica; cantan bien y trabajan mejor; tienen, sin embargo, tanta libertad, que a veces parece exceden el signo de la modestia y el término de la honestidad. Hablan con todos en la calle, no exceptuando condición alguna de personas, afrontando a todos, pidiendo las colaciones, merienda, cena o comidas, frutas, confituras, comedias y otras cosas semejantes; y un mi amigo me dice que una noche fué comprometido por cierta dama para convidarla a pasteles, y que se comió once reales de ellos...»



Bibliografía:
  • García Mercadel, J.: España vista por los extranjeros. II. Relaciones de viajeros y embajadores (siglo XVI). Biblioteca Nueva. Madrid.
  • Juan Bautista Confalonieri.

lunes, 25 de febrero de 2019

El CINTURÓN DE CASTIDAD, mito de creyentes


BELLLIFORTIS
«Est Florentinarum hoc bracile dominarum ferreum et durum ab antea sit reseratum. Claudit clavis, apit sic resoluta erit» 
Imagen obtenida aquí

Hay mitos que cuesta creer que todavía haya gente que los acepte. Este es el caso del cinturón de castidad: objeto medieval de hierro, a modo de braga, que según los creyentes los hombres que iban a las cruzadas colocaban a sus mujeres para que estas no mantuvieran relaciones sexuales, y que se cerraba con un candado... cuyo sistema era facilísimo de abrir.
Para empezar, y como digo siempre, no hay datos escritos sobre su existencia y uso en la Edad Media.
También voy a recomendar el libro de Albrech Classen, The medieval chastity belt a myth-makingprocess (2007), donde el autor realiza un excelente estudio.
Como ya hay blogs que lo han desmitificado sólo voy a poner enlaces y bibliografía:
1. Cingulum/cíngulo castitatis:

2. El cinturón que aparece en Bellifortis, Manual de tecnología militar ilustrado, de Conrad Kyeser (1405): Libro donde su autor incluyó datos sobre magia y objetos imaginarios, algunos con toques humorísticos.
3. Grabados del siglo XVI:

   
Siglo XVI (Imagen obtenida aquí)
Siglo XVI (Imagen obtenida aquí)


4. Cinturones en museos:
     Cinturón del Museo del Palacio Ducal de Venecia:
     Museo de Cluny:

5. Sepultura en una iglesia austriaca de un esqueleto de mujer con un artilugio de hierro:

·         Classen, Albrecht: The medieval chastity belt a myth-making process.  2007

6. Baudelaire:

Loas a mi amada Francisca

Palpita en torno a mis caderas,
oh, cinturón de castidad,
teñido de agua seráfica;


7. El siglo XIX, moralistas y médicos sobre el sexo:
     -Doctor John Moodie:


8. Otros trabajos:

viernes, 4 de enero de 2019

LA INQUISICIÓN en el siglo XVII

«La gente corriente en general entraba muy raramente en contacto con ella [la inquisición], y en definitiva aceptó su actuación sin poner demasiados reparos» Henry Kamen, La inquisición española: Mito e historia.

Voy a explicar de forma breve cómo funcionaba la Inquisición en Siglo de Oro. Para ello utilizaré la novela de Arturo Pérez-ReverteLimpieza de sangre (1997), por los errores, mitos y falsedades que en ella se propaga.

Familiares del Santo Oficio:


Si bien es verdad que, como cualquier otra institución, no estaba libre de corrupción y sobornos, y que hubo momentos, por apuros económicos, que se vendieron títulos, en general estos males eran perseguidos con celo por el propio Santo Oficio. Hubo cárceles específicas para los infractores contra la administración o las leyes inquisitoriales.
Para ser familiar había que demostrar limpieza de sangre, esto se investigaba de forma escrupulosa, también era fundamental estar casado y ser "personas quietas, de buena vida y exemplo", "llanos y pacíficos", "dignos, quietos, pacíficos y a propósito", en caso contrario se avisaba al Consejo del Santo Oficio para abrir una investigación. Por supuesto no «gozaban de completa impunidad». 

Por cierto, es curioso que el protagonista de la novela cuente con tanta precisión el número de familiares censados (algo que escribió en sus memorias el Marqués de Villars, Mémoires de la cour d'Espagne, entre 1679 à 1681), y en cambio no nos informe que su amado Lope de Vega era familiar y que asistió a la quema de Benito Ferrer en 1624. ¿Lo sabía Pérez-Reverte cuando escribió la novelas de Alatriste? Y si no lo sabía, ¡qué tipo de investigaciones llevó a cabo!

Aislamiento cultural, científico:


El aislamiento cultural y científico por culpa de Santo Oficio es un mito. Fueron varios los factores, y sólo en determinadas ramas, los que impidieron estar a la altura de otros países (esto merece una entrada aparte).
Aconsejo leer los trabajos de Pardo, Kamen, Piñeiro, Sánchez Ortega, Navarro...

Recomiendo este vídeo.

Delación:


Una de las "obsesiones" de Pérez-Revete, también en sus artículos periodísticos, es el tema de las delaciones.

El éxito de los tribunales inquisitoriales, y esto incluía que no se cometieran injusticias, estuvo en parte en la ocultación al reo del nombre de los denunciantes y de los testigos, así como de los cargos que había contra él. Esto no ocurría en los tribunales civiles: todos eran culpables hasta que no se demostrara lo contrario.
En los inquisitoriales la delación sirvió para evitar "intoxicaciones" que afectaran a las investigaciones sin sufrir presiones exteriores y así evitar venganzas contra los delatores y sus familias. En estas investigaciones había una recogida exhaustiva de información sobre la persona y de testimonios. Si el reo, al no estar prevenido del delito por el que se le había detenido, lo confesaba y coincidía con la acusación y las pruebas obtenidas la conclusión por parte del tribunal era clara. 
Si el delito era muy grave se le llevaba a las llamadas cárceles secretas, ya que en ellas se garantizaba su incomunicación con el exterior y se evitaban filtraciones. Se exigía a testigos, inquisidores y al mismo reo, si salía libre, que no contaran nada de lo que había ocurrido dentro y así evitar obstaculizar otras investigaciones.

No se admitían denuncias anónimas. El denunciante debía dar su nombre y apellidos. En el caso de falsos testimonios se le abría un proceso al calumniador. Además era necesario testigos, quienes debían ser gente íntegra; no valía la palabra de una persona de dudosa o mala fama.

Reclusión perpetua. Reclusión perpetua irremisible:


En una cárcel perpetua o de misericordia el reo no podía salir durante sus años de condena a la calle.
En una cárcel no perpetua el reo podía salir a la calle por motivos concretos. Se dieron casos en los que a indigentes se les dejaba salir, eso sí, con su sambenito puesto, a la calle para mendigar.

La reclusión en cárcel perpetua variaba: podía ser de varios meses o de unos pocos años; en general iba de 3 a 8 años. 
La reclusión irremisible era cuando se condenaba al reo a un total de 8 años de prisión. 

No era raro que la condena no se cumpliera íntegramente. 

El régimen penitenciario de los reclusos era, comparándolo con el régimen civil, bastante indulgente. Los lugares de encierro eran monasterios, hospitales, casas habilitadas para ese fin o el propio domicilio (sobre todo si era mujer).

Mujeres con ropas de hombre:


Hasta el día de hoy no he encontrado ningún trabajo, libro o artículo donde se diga que el Santo Oficio tomara «cartas en este asunto». Ni siquiera que fuera un agravante «a la hora de mandara mujeres a la hoguera».

Sodomía:


La sodomía era  competencia de la justicia civil y al sodomita se le condenaba sí o sí (lo interesante sería saber si era por estar relacionado con otro delito o por estar implicado un menor de edad). 

En Aragón el "pecado nefando" era competencia también de la Inquisición. En Castilla, en cambio, no se ocupó de este tema. 

Al sodomita se le juzgaba por considerar que sus actos eran una desviación a la tarea encomendada por Dios. Eran tratados con más benevolencia que en los tribunales civiles. Se dieron casos de sodomitas que blasfemaron para poder ser llevados ante la Inquisición. 
Como con los otros delitos de herejía, si había arrepentimiento, podía ser encerrado en prisión, llevado a galeras, ser desterrado, imposición de alguna multa, recibir azotes y/o penas espirituales. 

Terror inquisitorial:



A un inquisidor se le exigía estar bien formado como jurista y como teólogo. Tenía que ser hombre intachable en todos los aspectos, incorruptible y misericordioso. Sensato a la hora de investigar y dictar sentencias. 


El uso del término mazmorra para dar un toque siniestro a una escena es un recurso fácil (e infantil). En el siglo XVII eran cárceles. Muy pocas estaban instaladas en calabozos de antiguos castillos. En general estas dependencias tenían mejor reputación en cuanto a sus condiciones de salubridad y comodidad que las cárceles civiles. 
Sin embargo las cárceles secretas sí que estaban peor acondicionadas. Estas se utilizaban para los casos más graves, justo lo que se necesitaba era que el reo no estuviera precisamente cómodo. En ellas eran donde se llevaban a cabo las torturas, que eran tres: la garrucha, el potro y la toca. 

El uso de la tortura fue excepcional. 


Lástima que el protagonista no nos cuente que había reos encerrados en cárceles civiles que blasfemaba para que los llevaran a toda prisa ante el Santo Oficio, sabían que allí iban a recibir un trato mucho más piadoso y justo.


No existió un Consejo de los Seis Jueces. Todos los tribunales estaban formados por seis inquisidores, pero podía haber alguno más.

Y escrito todo esto, por supuesto hubo inquisidores carentes de integridad y los hubo bestias. 


Bibliografía (una muestra de la consultada):

  • Agudo Caballaero, Mónica: Estudio histórico-jurídico de la Inquisición: La sentencia inquisitorial.
  • Álvarez Gómez, Jesús: Historia de la vida religiosa.
  • Arellano, Ignacio y Mata, Carlos: Vida y obra de Lope de Vega.
  • Baranda, Nieve S.: Mujeres y escritura en el siglo de Oro: una relación inestable.
  • Bennassar, Bartolomé: Inquisición española poder político y control social. 1984.
  • Bennasar, Bartolomé: El modelo sexual: la Inquisición de Aragón y la represión de los pecados «abominables».
  • Candela Olivares, Bibiana: Práctica del procedimiento jurídico para inquisidores. El abecedario de Nicolás Rodríguez Fermosino. 2015.
  • Domínguez Ortíz, Antonio: La sociedad española en el siglo XVII. 1992.
  • Elliot, J. H.: La España Imperial 1469-1716. 1966.
  • Escribano Arellano, José y Henningsen, Gustav: Inquisición y ciencia. La suerte de la olla.
  • Kamen, Henry: La Inquisición Española: una revisión histórica. 1999.
  • Kamen, Henry: La Inquisición española: mito e historia. 2013.
  • Kamen, Henry: Censura y libertad: El impacto de la Inquisición sobre la cultura.
  • Lea, Henry Charles y ‎ Alcalá Galve, Ángel: Historia de la Inquisición española. 1983
  • Lozón Urueña, Ignacio: Madrid Capital y Corte Usos, costumbres y mentalidades en el siglo XVII.
  • Las Siete Partidas glosadas por el Licenciado Gregorio López (1555),
  • Salustiano de Dios: El poder del monarca en la obra de los juristas castellanos (1480-1680)
  • Lea, Henry Charles: A History of the Inquisition of Spain.
  • Masdéu, Joan Francesc de: Historia critica de España y de la cultura española: obra compuesta y ...
  • Navarro Brotóns, Víctor: Los jesuitas y la renovación científica en la España del siglo XVII.
  • Ortego Agustín, Mª Ángeles: Familia Y Matrimonio en la España del siglo XVIII. Ordenamiento Jurídico y situación real de las mujeres a través de la documentación notarial. 1999.
  • Pardo Tomás, José: Ciencia y censura: la inquisición española y los libros científicos en los científicos en los siglo XVI y XVII. 1991.
  • Pasamar Lázaro, José Enrique: La Inquisición en Aragón: Los familiares del Santo Oficio. 
  • Pérez de Colosia Rodríguez, Mª Isabel: Normativa inquisitorial sobre los familiares del Santo Oficio II.
  • Piñeiro, Mariano Esteban: La astronomía en la España del primer tercio del siglo XVII.
  • Puyol Buil, Carlos: Inquisición y política en el reinado de Felipe IV: los procesos de Jerónimo de Villanueva y las monjas de San Plácido. 1993.
  • Redondo Álamo, Mª Ángeles: La figura del hidalgo en la sociedad española.
  • Rennert A., Hugo y Castro, Américo:  Vida de Lope de Vega (1562-1635).
  • Sánchez Ortega, Mª Helena: Obras y autores científicos en los índices inquisitoriales españoles del siglo XVI.
  • Varios autores: Las siete partidas del rey Don Alfonso el IX, con las variantes de más interés..., T. 1.; 1843.
  • https://www.moboreader.net/Home/BookRead/10802322%20209283
  • http://mismentirasfavoritasdiego.blogspot.com/2018/08/la-inquisicion-provoco-el-retraso.html
  • http://www.congreso.gob.pe/participacion/museo/inquisicion/temas/sodomia-inquisicion/






miércoles, 21 de noviembre de 2018

El desnudo en la Edad Media y en el Siglo de Oro (I)

1640-45. José y la mujer de Putifar, atribuido a Bartolomé Esteban Murillo, Staatliche Museen de Kassel, Alemania.

Empezaré esta entrada con una pregunta:
¿Las leyes de Dios y de la Iglesia prohibían al marido ver desnuda a la propia esposa?

La respuesta es no pero un porcentaje muy elevado de personas dirán que sí, sin titubeos. ¿Y por qué? Con toda seguridad se lo podríamos achacar a la película El rey pasmado, basada en la novela de Gonzalo Torrente Ballester Crónica del rey pasmado. Y otro porcentaje, mucho menos elevado, se lo achacará a Los Penitenciales de mediados del siglo VI

En los Penitenciales podemos encontrar la siguiente frase:

"Maritus quoque non debet uxorem suam nudam videre."

Esta obras eran manuales para confesores (llenos de tabúes) que se cree que aparecieron en Irlanda, Inglaterra o Escocia. Fueron escritos por una comunidad religiosa de ascetas que luchaban contra el fuerte paganismo de aquellas tierras. Con el tiempo (siglo VIII) algunos monjes pasaron al continente europeo para propagar sus ideas (lo que no sabemos es si tuvieron mucho o poco éxito o cómo de grandes o pequeñas eran esas comunidades). Sí sabemos que en la Península Ibérica no hay rastro de esas obras. En el siglo IX, en la Francia carolingia, durante el concilio de París, se condenó los penitenciales y ordenó su destrucción. En el siglo XI no hay noticias de que se siguieran utilizando, e incluso se observa una relajación de ideas entre los religiosos sobre las relaciones sexuales dentro del matrimonio: empezaron a considerarlas más naturales. El ascetismo rígido e inflexible que pedían los clérigos se encamina hacia su decadencia, aunque siguen apareciendo catecismos donde se recogen los mandamientos y los pecados. 

En cuanto al Siglo de Oro español no he encontrado predicadores, moralistas, clérigos que levantaran la voz para impedir que el marido viera desnuda a su mujer.

Y dicho todo esto voy a hablar de la costumbre de dormir desnudos, algo que es difícil de rastrear por la escasez de documentos e imágenes, sobre todo en la Alta Edad Media. Pero tenemos una pista ya en el siglo V: San Benito en su "Santa Regla" escribe una norma para los monjes:


"Duerman vestidos y ceñidos con cintos o cuerdas."

Y tenemos otras pistas en las siguientes imágenes:


Siglo XII. Cenotafio de la basílica de San Vicente, Ávila, España


Siglo XIII. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

En cuanto a la Baja Edad Media he encontrado esta escena costumbrista:


Siglo XV. Tabla de San Nicolás, Institut Amatller, Barcelona (Imagen del libro de Astor: Indumentaria e Imagen: Valencia en los siglos XIV y XV)

Y para terminar en el siglo XVI, el teólogo Francisco Monzón, en "Avisos Spirituales, que enseñan como el sueño corporal sea prouechoso al spiriiu" escribe: 

«nadie duerma desnudo sin túnica o sin camisa, porque no está con la honestidad que se requiere para sus propios tocamientos...».

Por tanto podemos decir que no era nada raro que durmieran desnudos, aunque desde el siglo IX, cuando aparece la camisa es posible que usaran una para dormir (sobre todo la gente de poder adquisitivo alto).

Otros temas de interés: 
Sexualidad en la Edad Media.
Los baños estivales.
La higiene desde la Edad Media hasta el siglo XVII.



Bibliografía (una pequeña muestra de la consultada):
  • Basarte, Ana: Nueve ensayos sobre el amor y la cortesía en la Edad Media / Georges Jordán Arroyo, María: Francisco Monzón y «el buen dormir»: la interpretación teológica de los sueños en la España del siglo XVI. 2012.
  • Gutiérrez Álvarez, Virginia: Tres visiones de la noche medieval: cotidiana, diabólica y espiritual. Estudios Medievales Hispánicos , 1 (2012).
  • Jordán Arroyo, María: Francisco Monzón y «el buen dormir»: la interpretación teológica de los sueños en la España del siglo XVI. 2001.
  • López-Mayán Navarrete, Mercedes: Aproximación histórica a un penitencial del final de la alta Edad Media: el corrector et medicus de Burcardo de Worms.
  • Medina Gurrea, Beatriz La representación del cuerpo desnudo femenino en la Baja Edad Media. Tipos iconográficos desarrollado en la Península Ibérica. 2016-2017.
  • Norbert Elias: El proceso de la civilización: Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas.
  • Osorio Arango, John Jairo: Semántica del desnudo cristiano. ANÁLISIS, Vol. 47 / No. 87 Bogotá, jul-dic / 2015 pp. 289-330
  • Orlandis, José: La Iglesia antigua y medieval
  • Rodrigo Esteban, María y Val Naval, Paula: Miradas desde la Historia: El cuerpo y lo corporal  en la Sociedad Medieval Thorpe, Benjamin: Ancient Laws and Institutes of England, Volúmenes 1-2. 2008.
  • Ruíz Somavilla, María José: Las normas de higiene y los consejos de carácter moral en la práctica médica de los siglos XVI y XVII.
  • Tenorio Gómez, Pilar: Realidad social y situación femenina en el Madrid del siglo XVII. Tesis, 2002.
  • Varrón, A. G.: La higiene en la Edad Media, ACTAS CIBA N, O 11, 1937.
  • Vila-Belda Martí, Faustina: Imagen y palabra: los pecados más frecuentes en la iconografía de Castilla medieval (siglos XI-XV). Tesis 2016.
  • La Regla de San Benito. Introducción y Comentario por García M. Colombá.
  • http://blogderomanico.es/07-los-catalogos-de-pecados-de-los-penitenciales/
  • http://historsex.blogspot.com/2016/03/penitenciales-medievales-sexo-y-pecados.html
  • http://www.sexomedieval.com/penitenciales-y-sexo-una-sola-moral-sexual-medieval/
  • https://www.artehistoria.com/es/contexto/pecados-y-penitencias


jueves, 11 de octubre de 2018

Libertad femenina en el Siglo de Oro: La mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa.



¿«La mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa»?(1)

No es raro encontrar trabajos contemporáneos donde se afirma que a las mujeres, sobre todo las casadas, de los siglos XVI y XVII se las encerraba de por vida en sus casas. Como ocurría en la cultura musulmana.

Si echamos mano a documentos, a avisos, a la literatura(2), a los moralistas y a la iconografía, no podemos hacer una idea, más o menos realista, sobre la capacidad de movimiento del sexo femenino en el Siglo de Oro. Mujeres que andaban por las calles, ya fuera para pasear, de compras, para litigar, para acudir a fiestas (divinas y profanas), a la iglesia, a procesiones, romerías, peregrinaciones, a casa de amigas, al teatro, al río a bañarse..., pero, eso sí, las damas y mujeres de la alta burguesía irían acompañadas por algún hombre (marido, criados, escuderos...), o simplemente, acompañadas por otras mujeres o por una dueña. 

No sé en qué momento se llegó a identificar el supuesto encerramiento cristiano con el musulmán, pero investigando caí en uno de los libros de José Deleito y Piñuela. Sus obras tuvieron gran divulgación en su tiempo. 
Deleito escribe en "La mujer, la casa y la moda" (1946):

«Las doncellas y damas honestas solían vivir bajo la custodia de severos guardianes domésticos -esposo, padres o hermanos-, que no hallaban otro recurso para mantener su honor libre de acechanzas sino poner a sus pupilas bajo cancel y celosía, al uso de mujeres árabes y turcas, o hacerlas custodiar por escudero o dueñas.»

En dicho libro cita el trabajo de Joaquín Sánchez de Toca, "Felipe IV y sor María de Ágreda" (1887). Este historiador, en el capítulo, "La sociedad de la villa y corte de Felipe IV", escribe:

«— Diferencias entre nuestras costumbres sociales del siglo XVII y las del siglo xvi. — Porque en nuestro alto trato social no ocupo la dama el lugar que le corresponde. — Consecuencias que esto produjo. — No tuvimos mujeres políticas, ni salones como los del Hotel de Rambouillet. II.» (3)

Incluso escribe más adelante:

«Por estos sentimientos se guardaban en nuestro trato social muchos restos de las tradiciones orientales ó africanas, y la sociedad se vio privada entre nosotros de una de sus más deleitables expansiones. Quedaron largo tiempo como joyas sin pulimento y galas que no encontraron oportunidad de lucirse las admirables cualidades de la mujer española para la discreción, vivacidad, ingenio, delicadeza y gracias de toda especie en la réplica y culta desenvoltura de las conversaciones de una sociedad selecta, y que, dada la natural condición de la dama española, no hubieran degenerado aquí tan fácilmente como en Francia, en las ridículas impertinencias de las cultas latiniparlas.»

Sorprendentemente no hay nota a pie de página que nos dé una pista de dónde obtuvo tales afirmaciones. 

Pero sigamos con Delito, quien utilizará a escritores franceses(4) para dar como bueno el mito:

Francisco Bertaut, "Diario del viaje de España" (1664):


Brunel, "Voyage d'Espagne" (1665):

«Los maridos que quieren que sus mujeres vivan bien, se hacen tan absolutos que las tratan casi como esclavas, temerosos de que un honesta libertad las emancipe de las leyes del pudor, poco conocidas y mal observadas en el bello sexo.»

Marquesa de d'Aulnoy (bien conocida por sus fantasías), "Memoires de la cour d'Espagne, Relation du voyage d'Espagne" (1690-91):

«En las habitaciones donde las damas se reúnen, jamás entran los caballeros. Ni a un marido celoso que pretendiera romper esta costumbre para cerciorarse de que su mujer no le había engañado se le darían satisfacciones ni facilidades para que por sus propios ojos llegase pronto a convencerse; los criados que guardaran la puerta, no se tomarían la molestia de contestarle si su señora estaba o no estaba allí.»
«Encuentro a esta villa el aspecto de una gran jaula donde se ceban pollos, pues desde el nivel de la calle hasta el cuarto piso no se ve por todas partes más que celosías, cuyos agujeros son muy pequeños, y de igual modo están los balcones cubiertos con ellas. Siempre se ve detrás a pobres mujeres que miran a los transeúntes, y cuando se atreven, abren las celosías y se asoman con mucho placer. No pasa noche que no haya cuatrocientas o quinientas serenatas, que se dan en todos los barrios de la villa.»

Para terminar con Delito, en el apartado sobre "Las visitas de las damas", nos dice:

«Casi sus salidas únicas eran a cumplir sus devociones en las iglesias y a visitar a las amigas.»

Y ya en su obra "La mala vida en la España de Felipe IV" (1951) no hace referencia a esa costumbre moruna. 

Ahora pondré otras citas:

Juan Bautista Confalonieri, "Memoria di alcune cose notabili óccorse nel viaggio fatto da me" (1592):




Tomé Piñeyro, "Fastiginia" (1605):

Jacobo Sobieski, "Diario" (1611):


«Las horas de vísperas  son las de una general animación en Madrid. El bello sexo sale al público, pero las damas velan sus caras; sin embargo si las saludas un caballero y suplica, se la descubren con mucho gusto.»

José de Pellicer, "Avisos históricos" (1634-44):
En cuanto a los trabajos de investigación de hoy día en los que se afirma que las mujeres estaban recluidas, sus autores han utilizado las obras de algunos de los moralistas de aquellos siglos (para acercarnos un poco a su mentalidad y pensamiento, es decir, qué criticaban, aconsejo la entrada que hice sobre ellos: La mujer en el siglo XVI y XVII: realidades y mitos)(5).

Pero antes de poner algunas citas, voy a hablar del espacio doméstico y el espacio público. Y de la "vida privada" y de la "vida pública". Esto es muy importante ya que la manera de entender las condiciones de vida, la familia y la estructuración de los lugares donde se vivía y trabajaba han variado. 
El espacio público era de dominio masculino: política, administración, justicia. El espacio doméstico pertenecía a la mujer: grupo familiar(6) (tutelado por el hombre, si lo hubiere), casa y lo que quedara frente a ella, así como el taller, también si lo hubiere. Es en este espacio donde se desarrollaba la "vida privada", que paradójicamente no existía, bien por falta de habitaciones, bien porque se convivía día tras día con criados, esclavos y parientes. En este marco, el hombre podía salir libremente mientras que la mujer debía tomar precauciones (si eran mujeres con poder adquisitivo alto sus salidas estarían "bajo control"). Las ciudades ya desde la Baja Edad Media, eran cada vez más grandes e inseguras. Esto llevó a que se dictasen leyes proteccionistas en algunos lugares de la Península, como, por ejemplo, no poder salir por la noche para coger agua en la fuente.

Citas de moralistas:

Francesc Eiximenis (siglo XIV), "Lo libre de les dones":

«Car a l´hom pertany entendre a açò que la casa ha mester deffora, ço és guany e tractament foran, axí con és comprar, vendre e tractar, esvair e deffendre. Mas la dona se deu convertir a nodrid los infant, si n´ha, e als serveys domèstichs e cotidians; axí con són appareyllar de mengar, e casa ornar, filar e gardar ço qui és per lo marit ajustat, e a ell en sa persona servir.»

Fray Martín Alonso de Córdoba (siglo XV), "Jardín de nobles doncellas":

«Lo tercero en que han de ser obsequiosas es en su casa. Nota, que según los filósofos, en el regimiento doméstico e casero, los oficios del varón e de la muger son repartidos, ca el marido ha de procurar lo de fuera de casa, e la muger lo de dentro de casa; ca natural cosa es a la muger estar siempre en casa. E de esto se sigue que la muger ha de ser obsequiosa al marido, amándole, honrándole, e por sí e por otras sirviéndole. Es verdad que esto no cabe en las altas dueñas que tienen su estado aparte de sus maridos»

Luis Vives, "Formación de la mujer cristiana" (1523):

«Si es ella buena, le está mejor quedarse sentada en casa»

«Según Plutarco, fue costumbre patria en Egipto que las mujeres no usasen calzado porque se quedasen en casa [...] Rara debe ser la salida de la doncella en público, puesto que poco es lo que tiene que hacer fuera de casa y corre peligro su honestidad, riqueza de muy subido precio.»

Fray Luis de León"La perfecta casada" (1584):

«Porque, así como la naturaleza, como dijimos y diremos, hizo a las mujeres para que encerradas guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca; y como las desobligó de los negocios y contrataciones de fuera, así las libertó de lo que se consigue a la contratación, que son las muchas pláticas y palabras. Porque el hablar nace del entender, y las palabras no son sino como imágenes o señales de lo que el ánimo concibe en sí mismo; por dónde como a la mujer buena y honesta la naturaleza no la hizo para el estudio de las ciencias ni para los negocios de dificultades, sino para un solo oficio simple y doméstico, así les limitó el entender, y por consiguiente les tasó las palabras y las razones»

«Los chinos, en naciendo, les tuercen a las niñas los pies, porque cuando sean mujeres no los tengan para salir fuera, y porque, para andar en su casa, aquéllos torcidos les bastan. Como son los hombres para lo público, así las mujeres para el encerramiento; y como es de los hombres el hablar y el salir luz, así de ellas el encerrarse y encubrirse» (7)

Martín de Azpilcueta, "Compendio del Manual de confesores y penitentes" (1586):

«Escusadas son tambien las biudas, que despues de la muerte de sus maridos estan encerradas, y no oyen misa por quince dias, o un mes, donde hay tal costumbre; pero no las que por meses, o años lo estan así. [...] que es dificil cosa defender, que no sea licito ala biuda estar dos, tres, y más meses, y a aun un año sin salir a la yglesia en la tierra do ay costumbre prescripta de quarenta años que no salga de su casa por aquel tiempo a ello, ni a otras cosas, porque ellos mesmos confiessan, que la costubre puede escusar para quince días, y un mes, y por consiguiente han de confessar, que puede escusar por quarenta, cinquenta, sesenta, y cien días, y por la mesma razón por seys meses y un año.»

«Añadrimos tábié, que obra digna de bué prelado haría el Obispo de la tierra (do ay tal costumbre) en procurar de quitarla, o moderarla para quince días, o un mes, por sus sermones y exhortaciones públicas y privadas, y por las de sus predicadores y curas.»(8)

«Excusadas son tambien las mugeras casadas, que sin gran escádalo de sus maridos no pueden ir a missa por no poder (yendo a ella) aparejarlo necesario a su familia, por lo dicho.» 

Bartolomé de Medina, "Breve instruccion de como se ha de administrar el Sacramento de la Penitencia..." (1591):

«Item, si se sale de casa de su marido contra su voluntad.»

Juan de Pineda, "Los treinta y cinco diálogos familiares de la agricultura cristiana" (1589):

«...tenemos más que hacer en guardar a una viuda que a cuatro doncellas, por la licencia que tienen de usar su libertad.»

Francisco de Luque Fajardo, "Fiel desengaño contra la ociosidad y los juegos" (1603):

«¿Adonde está el encogimiento honestisimo que tenían las doncellas, arrinconadas hasta el día de su desposorio, cuando apenas tenían noticia de ellas sus cercanos deudos? ¿Dónde la llaneza, encerramiento y virtudes de las mujeres, cuando no era gallardía como ahora hacer ventana con desenvoltura? Ahora, empero, todo es burlería, el manto al hombro, frecuencia de visitas; no hay recato; saben tanto del mundo que espantan a quien las oye; y hallo por mi cuenta que como esto de las iglesias, y estaciones no se excusa, sin duda allí se les juntan mujercillas, y las oyen sus liviandades, y las ajenas, y las saben, y traen de memoria, y aun los nombres de cuantas damas hay, y galanes en el lugar, y aun las licencias que los padres les dan para ir a las comedias, y oírlas les hace más hábiles de lo que es necesario en ruindades y malicias»



Notas:

1. Refrán que aparece en la segunda parte del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615).

2. Queda pendiente una entrada sobre los dramaturgos.

3. Transcribo también un párrafo donde el historiador nos explica cómo era el español de la Edad Media y del Renacimiento:
«No conocían (los de la Edad Media) la atmósfera más apacible y serena que se formó en tiempos posteriores para los devaneos del hombre de mundo y para la manifestación de las pasiones; y así, en su más espontánea naturalidad se desplegaba el carácter de nuestra raza, excitando por las generosas y heroicas aspiraciones, ó por apetitos feroces, y materia dispuesta para, según las circunstancias que en él ejercieran avasallador influjo, entregarse con frenesí á una pasión que lo cubriera de gloria ó lo envileciera en el crimen. Cuando esta raza así formada vino á chocar con las demás naciones de la cristiandad, se había encendido en Europa la conflagración de la Reforma, y el Renacimiento descubría sus esplendores. Por esto, en cuanto descendieron á los campos de Italia y asomaron luego por las demás naciones como primeros campeones de las grandes aventuras imperiales, parecieron leones fieros que llenaron de asombro y espanto á príncipes y pueblos.»

4. Algunos escritores franceses del siglo XVII fueron muy dados a menospreciar todo lo español. Aseguraban que España era un país austero, vago, arrogante, presuntuoso, obsesionado por lo religioso,... y, cómo no, lleno de hombres celosos, bravucones y mujeriegos. En cambio la superioridad moral y cívica de Francia era indiscutible. Cierto es que el recibimiento por parte de los españoles a veces dejaba mucho que desear: insultos, acoso...

5. Ver también sobre el significado de la familia en estas dos entradas:

6. Ver también:

7. También en el apartado «No han de ser las buenas mujeres callejeras, visitadoras y vagabundas, sino que han de amar mucho el retiro y se han de acostumbrar a estarse en casa. "Rodeo todos los rincones de su casa, y no comió el pan de balde. Proverbio"», escribe:
«Aun en la iglesia, adonde la necesidad de la religión las lleva y el servicio de Dios, quiere Sant Pablo que estén cubiertas, que apenas los hombres las vean, ¿y consentirá que por su antojo vuelen por las plazas y calles, haciendo alarde de sí? ¿Qué ha de hacer fuera de su casa la que no tiene partes ningunas de las que piden las cosas que fuera dellas se tratan?»

8. Resulta curioso que en la obra no indique en qué lugares (solo pone «de la tierra») se tenía esa costumbre. ¿Debemos suponer que le venía de oídas, de ahí que muestre extrañeza , por si las moscas exhorta a erradicarla?


Bibliografía:
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  • Guirao Silvente, Mª Mercedes: Los personajes femeninos de teatro medieval en la encrucijada del siglo XV.
  • Guerra-Cunningham, Lucía: La mujer fragmentada: historias de un signo.
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  • Ortega López, Margarita: Una reflexión sobre la historia de las mujeres en la Edad Moderna. Norba 8-9. Revista de Historia. 1987
  • Rodríguez Blanco, Cynthia: Leche y Virtud: transmisión de valores e instrucción materna en la España Moderna.
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  • Santonja Hernández, Pedro: La situación de las mujeres y el matrimonio en la Edad Media y en los siglos  XVI Y XVII.
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  • Fray Luis de León: http://www.biblioteca.org.ar/libros/131489.pdf
  • El imaginario femenino de la mujer en los siglos XVI-XVII a través de los textos literarios.
  • Varios autores: Mujeres emprendedoras entre los siglos xvi y xix. 2017.
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  • Gaspar de Astete: Tratado del gobierno de la familia y estado de las viudas y doncellas (1597).