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martes, 28 de marzo de 2023

Origen del BOTAFUMEIRO


H. 1280-85. Cantigas de Santa María de Alfonso X el SabioBiblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (España) (detalle) (imagen obtenida aquí)

Los incensarios fueron usados en la Edad Media durante los actos litúrgicos para adorar a Dios. Seguramente antes de las lamparas se usaban braserillos.

La quema de resinas aromáticas se hacía desde la Antigüedad: griegos,  romanos, hebreos, etc.

San Isidoro de Sevilla (siglo VI-VII) cita el incienso y su uso en su obra Etimologías:

«2. El incienso (tus) es un árbol de Arabia, de enorme corpulencia, dotado de abundantes ramas, de una corteza muy suave; sus ramas se asemejan a las del arce; destila un jugo aromático blanco, a manera de almendra, que, cuando se mastica, parece convertirse en polvo, y cuando se parte, muestra un interior lleno de grasa; puesto en el fuego, arde fácilmente. Entre nosotros se denomina masculum por su conformación redonda, a modo de testículos. Existe otro tipo que es plano y bastante áspero, pero de peor calidad. Se adultera mezclándolo con resina o con goma, pero se le reconoce por su propiedad, pues el incienso colocado en el fuego arde, la resina provoca humo, y la goma, al calentarse, se licúa.»

«2. La lengua griega da a thymiama (incienso) esta denominación, por ser olorosa, pues a la flor que produce olor se la llama thymum. De él dice Virgilio (Georg. 4,169): «Huelen a tomillo».

3. El incienso recibe tal nombre porque se consume en el fuego al ser ofrecido.

4. Tetraidos es una clase de incienso de forma alargada que presenta cuatro pigmentos.

5. Stacten (esencia de mirra) es un incienso que se destila por presión…»

Hubo incensarios de plata colgados en los cruceros. 


El botafumeiro de la catedral de Santiago de Compostela es un gran incensario que tiene función litúrgica y ceremonial.

Antonio López Ferreiro, canónigo de la S.A.I. de Santiago, encontró en el Códice Calixitino (siglo XII), en un margen, una nota del siglo XIV donde se describe la «carrera» de un incensario. Y se dice que formaba parte del acto litúrgico.

«nunc decoratur cum Capite Beati Jacobi alphei mire magnitudinis in testis argenti deaurati cum multis et magnis lapidibus pretiosis in testis et maxime cum magno turibulo argenteo, a sumitate ecclesie et funibus suspensum per rotas currendo a portale septentrionali usque a portale meridiano pleno carbonibus incenssis cum ture feriendo in utraque parte sumitatis ecclesie, estante antistite in pontificali cum tota procesione ut supra»


En el siglo XV, Luis XI de Francia dona un pebetero de plata, pero este se coloca en la primera mitad del siglo XVI.

En general, durante la Edad Media, los peregrinos podían pernoctar en los santuarios y se acogía a los enfermos. Pero antes de entrar en los templos la gente tenía la obligación de lavarse (realizar abluciones) para purificarse. Cuerpo y alma tenían que estar limpios.

En Santiago de Compostela estaba la «Fuente del Paraíso» donde podían «bañarse» hasta 15 personas.


Será Neira de Mosquera,1852, quien crea el bulo sobre el uso del botafumeiro surgido para purificar el ambiente de la catedral, corrompido por las veladas de los romeros



Por tanto, su función era litúrgica y, al mismo tiempo, también aromatizaba el templo. Su uso NO fue para disimular el mal olor de los peregrinos porque no se lavaban ni se bañaban.


Bibliografía:

jueves, 17 de junio de 2021

Basura que pulula por las Redes Sociales: EN LOS AÑOS 1600 Y 1700...

 

Vamos a desmontar un texto que anda pululando por Internet y por las RRSS desde hace meses. Texto lleno de bulos y memeces.

«¿SABIAS QUE..?

 

EN LOS AÑOS 1600 Y 1700

Al visitar el Palacio de Versalles en París, se observa que el suntuoso palacio no tiene baños.

En la Edad Media, no había cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos papel higiénico. Los excrementos humanos eran lanzados por las ventanas del palacio.

En un día de fiesta, la cocina del palacio pudo preparar un banquete para 1500 personas, sin la más mínima higiene.

En las películas actuales vemos a las personas de esa época sacudirse o abanicarse...

La explicación no está en el calor, sino en el mal olor que emitían debajo de las faldas (que fueron hechas a propósito para contener el olor de las partes íntimas, ya que no había higiene). Tampoco era costumbre ducharse debido al frío y la casi inexistencia de agua corriente.

Solo los nobles tenían lacayos para abanicarlos, para disipar el mal olor que exhalaban el cuerpo y la boca, además de ahuyentar a los insectos.

Los que han estado en Versalles han admirado los enormes y hermosos jardines que, en ese momento, no solo se contemplaban, sino que se usaban como retrete en las famosas baladas promovidas por la monarquía, porque no había baños.

En la Edad Media, la mayoría de las bodas se realizaban en junio (para ellas, el comienzo del verano). La razón es simple: el primer baño del año se tomaba en mayo; así que en junio, el olor de la gente todavía era tolerable. Sin embargo, como algunos olores ya comenzaban a molestar, las novias llevaban ramos de flores cerca de sus cuerpos para cubrir el hedor. De ahí la explicación del origen del ramo de novia.

Los baños se tomaban en una sola bañera enorme llena de agua caliente. El jefe de la familia tenía el privilegio del primer baño en agua limpia. Luego, sin cambiar el agua, llegaban los demás en la casa, en orden de edad, mujeres, también por edad y, finalmente, niños. Los bebés eran los últimos en bañarse. Cuando llegaba su turno, el agua en la bañera estaba tan sucia que era posible matar a un bebé adentro.

Los techos de las casas no tenían cielo y las vigas de madera que los sostenían eran el mejor lugar para que los animales: perros, gatos, ratas y escarabajos se mantuvieran calientes. Cuando llovía, las filtraciones obligaban a los animales a saltar al suelo.

Los que tenían dinero tenían platos de lata. Ciertos tipos de alimentos oxidaban el material, causando que muchas personas mueran por envenenamiento.

Recordemos que los hábitos higiénicos de la época eran terribles. Los tomates, siendo ácidos, se consideraron venenosos durante mucho tiempo, las tazas de lata se usaban para beber cerveza o whisky; esta combinación, a veces, dejaba al individuo "en el piso" (en una especie de narcolepsia inducida por la mezcla de bebida alcohólica con óxido de estaño). Alguien que pasara por la calle pensaría que estaba muerto, así que recogían el cuerpo y se preparaba para el funeral. Luego se colocaba el cuerpo sobre la mesa de la cocina durante unos días y la familia se quedaba mirando, comiendo, bebiendo y esperando a ver si el muerto se despertaba o no. De ahí la que a los muertos se les vela (velatorio o velorio), que es la vigilia al lado del ataúd.

Inglaterra es un país pequeño, donde no siempre había lugar para enterrar a todos los muertos. Luego se abrían los ataúdes, se extraían los huesos, se colocaban en osarios y la tumba se usaba para otro cadáver. A veces, al abrir los ataúdes, se notaba que había rasguños en las tapas en el interior, lo que indicaba que el hombre muerto, de hecho, había sido enterrado vivo.

Así, al cerrar el ataúd, surgió la idea de atar una tira de la muñeca del difunto, pasarla por un agujero hecho en el ataúd y atarla a una campana. Después del entierro, alguien quedaba de servicio junto a la tumba durante unos días. Si el individuo se despertaba, el movimiento de su brazo haría sonar la campana. Y sería "salvado por la campaña", una expresión utilizada por nosotros hasta hoy.»

 

1 - Para empezar, el siglo XVII es Edad Moderna (para algunos historiadores empieza en 1492 y para otros, en 1453).


2 - En la Edad Media había "cepillos de dientes", se hacían con palos deshilachados y mondadientes. La higiene dental en todas las épocas ha sido una preocupación constante. 


Recomiendo ver este vídeo: La salvaje Edad Media.

Había desodorantes, baños, jabones, cosméticos. Se limpiaban el trasero con plantas, trozos de tela, trozos de cerámica, etc.

La higiene desde la Edad Media hasta el Siglo XVII


3 - Había perfumes y sustancias olorosas (ya los antiguos egipcios los utilizaban, así como en la Antigua Grecia y entre los árabes). Su función no era para cubrir el mal olor, sino para oler distinto.

Lectura recomendada: 

Las artes de la paz. Técnicas de perfumería y cosmética en recetarios castellano de los siglos XV y XVI, de Teresa Criado Vega.


4 - Versalles tenía baños y retretes, no hay datos sobre que los excrementos humanos eran lanzados por las ventanas del palacio o que en la cocina del palacio se preparaban banquetes sin la más mínima higiene.

Lecturas recomendadas:

El diseño de lo privado. El baño, de Luis Soto Walls.

Les mèdecins de Louis XIV

11 secretos sobre el palacio de Versalles

El inodoro y sus conexiones, de Angel Oscar Prignano.

Chateau Versailles.

Versalles.


5 - En la Edad Media había tratados de higiene y de comportamiento en la mesa.

Lectura recomendada: 

Normas de comportamiento en la mesa durante la Edad Media, de C. Alvar y G. Alvar Nuño. 



6 - El “¡Agua, va!” es un mito. Que lo hicieran algunos no es sinónimo de que lo hiciera todo el mundo. También se dio en la época romana.

Lectura recomendada: 

Espacios de sociabilidad urbana en el Reino de Valencia durante la Edad Media, de J. Hinojosa Montalvo.


7 - El orín se recogía para, entre otras cosas, curtir cuero y blanquear la ropa. Las heces se usaban como abono.

Lectura recomendada: 

Eliminación y reciclaje de residuos urbanos en la Castilla bajomedieval, de Córdoba de la Llave.


8 - El abanico fue un instrumento usado por todas aquellas culturas donde el calor y los insectos eran insoportables, por tanto, servía para espantar bichos y para refrescarse.


9 - Las mujeres llevaron hasta el siglo XX prendas hasta los pies. Las campesinas solían llevarlas más cortas. Y no, no se llevaron para «contener el mal olor de las partes íntimas». Llevar, además, varias faldas superpuestas era un signo de lujo.



10 - La gente se aseaba todos los días usando recipientes, agua y mano, trapo, esponja. Se bañaban 
cuando podían (los baños no desaparecieron del todo tras la caída de Imperio romano y durante la Edad Media estos proliferaron. Los ríos también servían para tal menester). Por cierto, el agua se puede templar o calentar echando una piedra puesta anteriormente al fuego. Y aunque en la mayoría de las casas no había agua corriente, la gente tenía piernas y manos para recogerla en los ríos, fuentes, manantiales, pozos.

 



11 - No hay datos que nos digan que las bodas se realizaban en junio, sí, en cambio, que en mayo había fiestas populares: celebración pagana por el renacer de la vegetación y, por tanto, de la fecundidad. Las bodas, además, duraban varios días.

Lectura recomendada: 

«Costumbres festivas en la Baja Edad Media castellana: el ejemplo de la villa de Cuellar», de E. Olmos Herguedas.

12 - Las novias llevaron flores adornando la cabeza el día de su boda como parte de una tradición ancestral, estaban relacionadas con la abundancia y la fertilidad (también en la Antigua Roma se llevaba una corona de flores). Con el tiempo se sustituyó por una tira o garlanda


Lecturas recomendadas:

Raíces rituales de la danza y su relación con lo sagrado, de Ponte Mosteiro.

Superstición, magia y otras creencias en el arte de la Hispania Romana, Sanjuán del Olmo.

Peculiaridades nupciales romana y su proyección medieval, de Marcos Casquero.

13 - No hay datos que afirmen estas tonterías: «los baños se tomaban en una sola bañera enorme llena de agua caliente. El jefe de la familia tenía el privilegio del primer baño en agua limpia. Luego, sin cambiar el agua, llegaban los demás en la casa, en orden de edad, mujeres, también por edad y, finalmente, niños. Los bebés eran los últimos en bañarse. Cuando llegaba su turno, el agua en la bañera estaba tan sucia que era posible matar a un bebé adentro.»

 En cambio, sí existe una crónica del siglo X, de Ibrāhīm ibn Yaʿqūb, que tomó fragmentos de las crónicas, perdidas, del comerciante Abraham ben Jacob (mediados del siglo X), en la escribe lo siguiente sobre los vikingos: 

«Son los más desaseados entre todas las criaturas de Dios. No se limpian las manchas producidas por los excrementos o la orina. No se lavan después de las relaciones sexuales; no se lavan las manos después de comer. […] Todos los días, sin falta, se lavan la cara y la cabeza con el agua más sucia que pueda haber. Una joven sirvienta viene todas las mañanas con el desayuno y con él una gran cuenca de agua. Se lo ofrece a su maestro, que se lava las manos y la cara, así como el cabello. Se lava y desenreda el cabello, usando un peine, allí en el lavabo, luego se sopla la nariz y escupe y hace todo lo sucio que se pueda imaginar en el agua. Cuando termina, el criado lleva el cuenco al hombre que está a su lado. Continúa pasando el lavabo de uno a otro hasta que se lo ha llevado a todos los hombres de la casa. Y cada uno de ellos se sopla la nariz, escupe y se lava la cara y el cabello en este lavabo.»

La estrategia es clara: para atacar al enemigo, nada como desacreditarlo. 

Lectura recomendada:

Vikingos 

14 - En cuanto a animales, latas, tomates, enterramientos os dejo el comentario que hizo una buena amiga en otra página de Facebook donde colgaron el mismo texto:



viernes, 29 de mayo de 2020

Las Redes Sociales y sus disparates: "Enseñaron a los europeos a bañarse."


En las Redes Sociales no es nada raro encontrar comentarios sobre la poca higiene de los cristianos durante la Edad Media. Los hay hasta divertidos. Pero ayer me pasaron un tuit de una cuenta que tiene más de 384 mil seguidores.

Lean, lean: 



https://twitter.com/AfricaFactsZone/status/1265916073397886982?s=20 

 La traducción sería algo así:

«¡Los moros africanos del Norte de África conquistaron y gobernaron España durante 781 años! Ellos gobernaron España desde 711-1492.
Pasaron por Marruecos y cruzaron el Estrecho de Gibraltar para entrar en la Península Ibérica, España. Eran de ascendencia Bereber y Árabe.
Enseñaron a los europeos a bañarse.
 »

Ahora un poco de historia... visigoda:

San Isidoro de Sevilla (siglo VI) escribió en sus Etimologías:


«Las termas se llaman así porque calientan, […] El apodyterium es el lugar donde depositan sus vestidos los que van a lavarse […] Propina (taberna) es una palabra griega que, entre nosotros, de forma corrompida, se dice popina. Es un local próximo a los baños públicos en el que, después del baño, se reponen los bañistas de su hambre y su sed


Creo que no hace falta que añada nada más.




jueves, 14 de mayo de 2020

Conquistadores: Ni tanta sed de oro, NI TANTA MUGRE.


 
(Imagen obtenida aquí)

No, hoy no voy a hablar del oro. Prefiero hacerlo de uno de mis temas favoritos: la higiene.

Otro mito/bulo es leer (sobre todo en las Redes Sociales) y escuchar que los conquistadores españoles carecían de higiene; vamos, que no se lavaban porque la gente medieval y la del siglo XVI habían olvidado las más mínimas costumbres higiénicas tan en boga durante la época romana, o que pensaban que la mugre les protegía de las enfermedades. Y es por todo esto que los aztecas recibieron con incienso a los españoles por el mal olor que desprendían. 
Aquí una pequeñísima muestra de todas estas necedades:





En un blog se puede leer este otro disparate:

"El “olor a mujer honesta” medieval, que los eclesiásticos aplaudían era el producido por la ausencia de agua y jabón, muy agradable no debía ser. La falta de higiene reconocida como ‘santa’ la practicaban por igual hombres y mujeres."

Sin embargo el aseo y el cuidado del cuerpo y de la ropa era algo habitual en el mundo cristiano, y el jabón y los baños que había en las ciudades se usaban con normalidad. 
Aquí las entradas que hice sobre estos temas: La higiene desde la Edad Media hasta el siglo XVII; El jabón; La higiene dental; La limpieza de la ropa.

 Alfonso Martínez de Toledo,  El Corbacho, Siglo XV




El origen de este mito es difícil de rastrear, pero tal vez comience a principios del siglo XX. En varios libros dedicados a la historia de la conquista de América, sus autores usan los términos “sorpresa” o “asombro” para señalar la poca limpieza de los españoles al compararlos con la frecuencia con que se bañaban los aztecas. Pero, tras una búsqueda en las crónicas de época, leo que el término que usaban los cronistas era “maravilla” que podemos «traducir» también por alegrarse. Por cierto, crónicas en las que no he encontrado nada sobre su falta de higiene o sobre que los indígenas sugirieran que olían mal.

Veamos ahora aquellos datos que han servido para crear el mito:

1. Cédula de los Reyes Católicos de 1503: 

«6. Otrosí, madamos al dicho nuestro gobernador que luego dé orden cómo los dichos indios no hagan las cosas como hasta aquí solían hacer, ni se bañen ni se pinten, ni purguen tantas veces como ahora lo hacen, porque somos informados que aquello les hace mucho daño.» (1)

Años después todavía los indígenas seguían usando sus baños de vapor:

Francisco López de Gomara escribe en su obra Historia de la conquista de México (mediados del siglo XVI):
 
«En las más casas morían todos, y en muchos pueblos la mitad, que como era nueva enfermedad para ellos, y acostumbraban bañarse a todos males, bañándose con ellas y tollíanse; y aún tienen por costumbre o vicio entrar en baños fríos saliendo de calientes, y por maravilla escapava hombre que las tuviese..»

Fray Jerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica (finales del siglo XVI):

 «De las muchas pestilencias que han tenido los indios de esta Nueva España después que son cristianos: [...] La causa de morir tantos fue  por ser enfermedad no conocida y no saber los indios el remedio contra viruelas, y no haber aún venido los primeros frailes, que siempre han sido sus médicos, así corporales como espirituales, y muy particularmente por la costumbre que ellos tienen de bañarse a menudo, sanos y enfermos, en baños calientes, con lo cual se les inflama más la sangre, y así morían  infinitos por todas partes.»

2. Noticias sobre los baños de los indígenas de Mesoamérica. 

Hay que tener presente la importancia que le daban al agua. Los baños, sobre todo aquellos que tenían lugar en temazcallis o temaczales (baños de vapor o de sudor) se tomaban principalmente como actos de purificación del cuerpo y del alma; agua que podía restablecer la salud o la podía minar. 

 
(Imagen obtenida aquí)

-Pêro Vaz de Caminha, cartas a Manuel I de Portugal (1500): 

«Allí andaban entre ellos tres o cuatro mozas, bien jovencitas y gentiles, con cabellos muy negros y largos por las espaldas; y sus vergüenzas, tan altas y tan cerraditas y tan limpias de las cabelleras que, de que nosotros las miráramos, no se avergonzaban
«El viejo con quien el Capitán había hablado […] hecho del cual deduzco que se trata de gente bestial y de poco saber, y por eso tan arisca. Pero a pesar de todo eso andan bien fuertes, y muy limpios. Y con esto me convenzo cada vez más de que son como aves, o criaturas del monte, a las cuales el aire les da mejores plumas y mejor cabello que a las criaturas mansas, porque sus cuerpos son tan limpios y tan gordos y tan hermosos que no podrían ser más hermosos de lo que son y esto me hace suponer que no tienen casas ni viviendas en las que se recojan; y el aire en que se crían los hace así.»

-Relación hecha por el señor Andrés de Tapia sobre la conquista de México (mediados del siglo XVI): sobre Moctezuma.

«e sabed que siempre lo traían platos nuevos en que comie, e jamás comie en cada plato más de una vez, ni se vistie ropa más de una vez; e lavábase el cuerpo cada día dos veces»

-Fray Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán (hacia 1566): 

«Que se bañaban mucho, no cuidando de cubrirse de las mujeres sino cuanto podía cubrir la mano.»

«Que se lavaban las manos y la boca después de comer

«Que eran amigos de buenos olores y que por eso usaban ramilletes de flores y yerbas olorosas, muy curiosos y labrados
 
«Bañábanse muy a menudo con agua fría, como los hombres, y no lo hacían con sobrada honestidad, porque acaecía desnudarse en cueros en el pozo [cenote] donde iban por agua para ello. Acostumbraban, además, de esto bañarse en agua caliente y fuego y de éste poco, y mas por causa más de salud que limpieza […] Acostumbraban untarse, como sus maridos, con cierto ungüento colorado, y las que tenían posibilidad, echábanse a cierta confección de una goma olorosa y muy pegajosa que creo que es liquidámbar que en su lengua llaman iztah-te y con esta confección untaban cierto ladrillo como de jabón que tenían labrado de galanas labores y con aquel se untaban los pechos y brazos y espaldas y quedaban galanas y olorosas según les parecía; y durábales mucho sin quitarse según era bueno el ungüento».

-Bernal Díaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España (hacia 1575) (sobre el uso del incienso haré más adelante una entrada en el blog):


«Y quiso Dios que topásemos buen agua, y con la alegría y por hartarnos de ella y lavar paños para curar los heridos, estuvimos espacio de una hora. Y ya que nos queríamos venir a embarcar con nuestra agua, muy gozosos, vimos venir a un soldado

«De la manera e persona del gran Montezuma y de cuán grande señor era

[…] Era éste muy polido y limpio, bañándose cada día una vez a la tarde»
  
«Llegamos a una fuente que estaba en una ladera, […] y de buen reposo nos paramos a lavar y a comer de la miseria que habíamos habido

-Francisco Cervantes de Salazar, en su obra Crónica de la Nueva España, su descripción, la calidad y temple de ella, la propiedad y naturaleza de los indios (1575) escribe sobre Moctezuma:

«Andaba éste siempre muy polido, y a su modo ricamente vestido; era limpio a maravilla, porque cada día se bañaba dos veces; salía pocas veces de la cámara, si no era a comer; no se dejaba visitar de muchos; […] Vivía el Emperador en un palacio […] una hermosa fuente ornamental centralizaba además el servicio de sus aguas; tenía numerosas salas de ceremonia, cien aposentos de veinticinco a treinta pies cuadrados de superficie; cien baños. […] Maravillábanse los españoles de todo este esplendor y les asombraba el contraste con la pobreza y falta de comodidad de las camas, mantas sobre esteras o heno, o esteras solas, las más delgadas puestas sobre las más gruesas»

-Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España (1540 y 1585):

«también la adoraban [una diosa] los que tienen en sus casas baños ó temazcalis, y todos ponían la imagen de esta diosa en los baños, y llamábanla Temazcalteci, que quiere decir la abuela de los baños.»

«Él [un dios] hace la sal y la miel espesa, y el carbon y la cal, y calienta los baños para bañarse, y hace el aceite que se llama uxitl; con él se calienta la legía y agua para labar las ropas sucias y viejas, y se vuelven casi nuevas.»

-Francisco López de Gómara, Historia de las conquistas de Hernando Cortés (mediados del siglo XVI):
  
«En lo demás tienen grandes cabezas á causa de ir destocadas: lávanse mucho y entran en baños frios en saliendo de baños calientes, que parece dañoso

-Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán (noble, escritor y militar chileno), Cautiverio feliz (1673):

«Se levantaron luego las más viejas y salieron al río por agua, de donde volvieron frescas y bañadas, como lo acostumbran de ordinario, y al punto se pusieron a hacernos de almorzar de lo que había.»

«En esto salió su padre que iba al río a bañarse y nos llamó para que fuéramos a hacer lo propio en su compañía. Aunque a las principios llegué a sentir el imitarles en aquella acción y costumbre, después me hice tanto al baño de por la mañana, que era el primero que acudía a él sin repugnancia, porque real y verdaderamente conocí y experimenté ser saludable medicina para la salud. En todo el curso de mi vida me he hallado tan fuerte y vigoroso como después que continué aquel ejercicio. Y el haber vivido después acá con buena salud (a Dios las gracias principalmente) lo atribuyo al haber quedado acostumbrado a refrescarme de mañana; porque ya que no puedo ejecutar el baño -por no tener a mano cuando me levanto un cristalino arroyo a que arrojarme-, me hago echar en la cabeza y en el cerebro un cántaro de agua serenada, de buen porte, después de haberme lavado los brazos y la cara.»

Dicho todo esto, ¿olían mal los conquistadores? 
Pues, logicamente, dependería de la persona y de las circunstancias: tiempo sin lavarse ni lavar la ropa (sería interesante un estudio serio y profundo sobre la higiene en los barcos), tras una batalla, tras realizar ejercicio, etc. 
Y la "sociología del olor", reales o imaginarios, no sólo incluye el olor "del otro", también está sujeto al tipo de vestimenta, los perfumes (tipos de plantas y minerales que se usaban), la relación con animales (caballos), etc.




(1) Esta cita la he visto así escrita en libros y blogs: No deberán bañarse con tanta frecuencia como hasta aquí lo han hecho porque, según nuestros informes, les causa mucho daño.”, es decir, mal y sin ponerla entera, lo que lleva a confusión:. ¿Y el "mucho daño" haría referencia a las enfermedades traídas por los españoles?

Bibliografía: